F Pido la Palabra: El nuevo gabinete de De la Sota

viernes, 13 de diciembre de 2013

El nuevo gabinete de De la Sota



De estadista a interesado puntero


La profunda crisis que acechaba a Córdoba desde hace años, oculta entre los pliegues del márquetin y las jugarretas engañosas de un gobernador que gobierna para los que lo miran por tevé, al fin estalló y las consecuencias nos han alcanzado a todos.
Ahora las paritarias discutidas con una nueve milímetros sobre la mesa recorren el país, provocando una ola que contraría los treinta años de democracia.
Guardado en la ignorancia, el conflicto policial cordobés latía hace rato, desatendido, oculto, despreciado. Quien más, quién menos, todos estábamos advertidos que en el seno de la Policía de la Provincia una bomba latía, mucho más después de las fisuras que provocó el narcoescándalo. Sin embargo, José Manuel de la Sota alzó vuelo para pasearse por Panamá y Colombia.
La detonación, basada en reclamos legítimos porque es imposible pensar que alguien pueda vivir con un salario miserable como lo hicieron los policías honestos durante años, arrastró a la barbarie a pícaros y malvivientes, a cómplices y oportunistas, que pasaron por encima de Córdoba y los cordobeses como langostas.
Convocado con urgencia (debe haber sido por señas porque ninguno de sus funcionarios supo ni pudo decir nada) pegó la vuelta y en lugar de actuar con mesura y prudencia, regó con nafta el conflicto. El resultado fue el “Choreazo”; las antípodas del Cordobazo, valiente, noble, genuino y rebelde.
Y tras la crisis, cuando las motivaciones de inquietud social se han multiplicado, porque ahora quienes dependen del Estado quieren aumentos parecidos y las cuentas no dan, en lugar de responder a la altura de un estadista con pretensiones presidenciales, con mezquindad actúa pensando no en la gente sino en la interna partidaria, convocando no a los más capaces, sino a quienes pueden asegurarle votos que perpetúen la condición de Emperador que ha asumido.
Córdoba no va más. Córdoba se hunde. Y los cordobeses siguen remando. Y pese al esfuerzo cívico, al reclamo social para que haya un giro de ciento ochenta grados, De la Sota elige para componer un nuevo Gabinete a referentes territoriales que no exhiben pergaminos para hacerse cargo de las responsabilidades conferidas.
Una vez más el constructor de una inmensa maquinaria electoral que engaña con millones invertidos en publicidad, con escenarios fiesteros y primeros pasos sin trabajo, erró la patada cuando
la tenía picando. El miércoles después de pasar por el “freeshop”, en lugar de aplacar el fuego, roció el conflicto policial con nafta Premium, tasa vial incluida. Cuando se anunció que había acuerdo y se superaba el diferendo, allí estuvimos ofrecidos a colaborar, para volvernos con los aplausos de un acto cínico y soberbio, propio de un festejo sin sentido.
Y no ha tomado nota. Hoy como si hubiera tocado el cielo con las manos, luce un nuevo equipo, con tantos cambios que podría suponerse que hasta el DT era prescindible. De verdad, creí que De la Sota llamaría a las organizaciones sociales, a las iglesias, a los trabajadores organizados, a los empresarios, al Consejo Económico y Social, al Consejo de los Partidos Políticos y a los referentes de las fuerzas de la oposición, para consensuar, para acordar; para asegurar que los dos años de gobierno que le restan serán de mesura, de prudencia y compromiso.
Pero está claro, José Manuel De la Sota no es un estadista, no es un presidenciable; sólo es un político hábil y tortuoso, que de la experiencia pasó a la improvisación para convertirse en el número uno de los punteros.

(*) Publicado por La Mañana de C´ñordoba el 11/12/2013