Cuidado, el diablo nos lleva puestos!
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| La dura realidad del narcotráfico copó todos los medios del país. |
En tanto se descorre más y más el manto
que ha ocultado por años el infierno del narcotráfico y el consumo de drogas, como
tantos cordobeses y argentinos azorados, voy dimensionando la horrorosa
destrucción humana y social de un negocio inmundo, que, si bien según
investigaciones de Fundaciones alemanas va perdiendo lentamente margen de
rentabilidad, claramente busca compensar esta debilidad extendiendo sus
venenosos brazos a más países buscando desesperadamente abrir nuevos mercados.
Nuevos mercados supone nuevos contactos,
nuevos capitales, nuevos bancos para enterrar las divisas; nuevas
infraestructuras donde lavar cientos de miles de millones de dólares. Luego
nuevos personajes, estrellas, celebridades, políticos de diversos calibres,
policías, funcionarios, jueces, fiscales, gerentes, distribuidores, cocinas,
choferes, camiones, vendedores al menudeo, barrabravas, proxenetas, mulitas y
pibes del pasaje, como Rivera Alegre. Nuevos mercados para seguir manteniendo
un sistema planetario cuidado por Departamentos de Estado del mundo,
preocupados por el colosal equilibrio que procura evitar el descontrol de
decenas y decenas de millones de adictos y meter en sus arcas seiscientos mil
millones de dólares que mantienen un sistema financiero tan paradisíaco como
criminal.
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| En Bº Maldonado una "cocina" producia 45 Kgrs. de cocaina al mes |
Mucho se ha dicho. Pero, sinceramente, me
inquieta lo que se dirá de ahora en más, porque estos “espectaculares”
escándalos (diría Durán Barba) corren el riesgo de ser introducidos con ladina
intencionalidad en un barro de noticias; en un caldo furioso de TV, mezclado en un coctel de farandulismo para luego
rematarlo bajo el título de “Operaciones” mediáticas/política de tales
contra cuales. Vaciarlo de contenido y licuarlo, esperando que el verano se
lleve “esta cosa horrible de la droga” y lo arroje a la siempre voraz garganta
del olvido que los argentinos practicamos como deporte oficial.
Me inquieta ese riesgo. Depende de
nosotros y de millones de ciudadanos libres y deseosos de que nuestros hijos
crezcan en pacífica felicidad, PODER
PARAR esta letal amenaza desde
hace cuatro décadas. Llegó hace tiempo, se
robusteció gracias al silencio y la complicidades ocultas, hasta convertirse en
un monstruo que hoy se pavonea impune por la barriadas de Córdoba, por las
villas ahogadas en la miseria del país y por los caseríos plenos de abundancia
de ciudades prósperas de nuestra Argentina, sin límites ni frenos, como que
llegaron a balearle la casa al Gobernador de Santa Fe.
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| Las pistas clandestinas se desparraman por todo el norte del territorio |
Parar esta bestia no es asunto de
periodistas astutos. No es asunto de héroes o de honestos funcionarios de la
seguridad que se jactan de su virilidad. Tales gestos son muecas inútiles e
impotentes, aunque vendan miles de segundos de espacios centrales en el mejor
canal de televisión. A la sociedad
pareciera que le gustan los héroes, pero cuando advierte que fatalmente no puede con los horribles,
cambia de canal. Los raptos individuales son interesantes en las novelas, en la
ficción. Pero para librar esta batalla es necesario asumir inspiraciones
efectivas que sólo provienen de las acciones mancomunadas. Lo más sensato sería
estructurar en todo el país una poderosa acción plural, diversa, cargada de
capacidades y convicciones profundas, conducida por el Estado. Ese Estado
ausente en todos los niveles, que dejó un vacío, un agujero negro, para que los narcos hagan y deshagan.
Es ese Estado, pesado y vago, el que se ausentó por largos años de las
barriadas populares, de los colegios técnicos, de los hospitales públicos. Es Ese
Estado “zonzo” el que en manos de los poderes de turno miró por años al costado el paso de la “merca”,
vaciando los centros de tratamientos de adicciones, llenando lo bolsillos de
funcionarios corruptos, usufructuando millones de “gauchadas” en tiempos
electorales. Es Ese Estado narcotizado, subido a una Ferrari Testa Rossa, con champán en la guantera y a doscientos
kilómetros, el que al precipicio, hasta casi liquidarlo. Ahora deben terminarse
las secuelas que endiosaron el consumismo, pretendiendo igualarlo con la
felicidad.
Pero no va más. Se precisa voluntad política
para liquidar el flagelo. Voluntad política para sumar generosamente a la
totalidad de los sectores sociales, a las estructuras político/jurídicas de
todos los niveles Ejecutivos, municipios, provincias y nación. Hay que guardar
los estandartes partidarios, para forjar una coraza de acero, porque han
entrado impunemente en todos los niveles, en los ministerio, en los organismos
de seguridad, en la justicia…y hay que sacarlos a patadas, porque han comprado centros
vecinales, clubes de futbol y a han a nuestros hijos.
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| El Papa Francisco dijo de su temor por la droga y por la corrupoción |
Ya no caben las sobreactuaciones. SI vamos
a parar el narcotráfico hay que convocar a la mesura. No puede ser que
gobernadores con experiencia, muchachos vivos, después de haber estado en
silencio durante años, hoy pretendan cazar a los tiros a miles de avionetas que
todos saben de dónde vienen y a dónde van. No se puede combatir la muerte con
muertes. Un paredón en el cielo es un delirio infame, que nuestra Constitución
no admite y porque viola la
Ley de Defensa de la Democracia, la Ley de Seguridad Interior y la Convención
Interamericana de los Derechos Humanos.
Según datos de la Fuerza Aérea en los dos últimos años más de mil
cien aeronaves sobrevolaron nuestro
territorio nacional sin identificarse y se sospecha que un treinta por ciento estarían
involucradas en el narcotráfico. Se imaginan 300 aviones estrellados? Y de la distracción al delirio hay un solo
paso, por qué entonces no
tomarse unos minutos para preguntar a dónde han ido a parar los más de cincuenta
radares 3D fijos y móviles que preveía instalar la Nación según el Decreto 1407
del año 2004. Por qué no cumplir con aquella decisión de Gobierno que imponía
la radarización de la frontera y la instalación de escaners en los principales
puertos del país.
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| Pocos y antiguos radares resultan insuficientes para dar la pelea |
Esta cruda realidad no se combate con un
“sheriff”, sino con políticas transversales, coordinadas, acordadas y
contenidas en un Plan. Quienes gobiernan, por caso De la Sota y la el
Proyecto de Ley de Derribo que en su carpeta guarda su socio Juan Schiaretti,
no pueden esgrimir medidas demagógicas y de ocasión, ignorando inclusive
antecedentes contenidos, por caso, en la legislación de Brasil –el espejo dónde
se mira Unión por Córdoba- que expresamente (Artículo
303) exige expresa autorización del presidente de la Nación y en términos de
defensa y no de contrabando.
Debieran anoticiarse de algunas tragedias ocurridas en México, Venezuela. Matanzas de inocentes que no se remedian diciendo,
livianamente, “fueron tiros mal tirados”.
No hay tiempo que perder. Es necesario encauzar
la preocupación en acción decidida. Casi todos los actores sociales se han pronunciado,
algunos tímidamente, otros con vigorosa claridad. Sería mejor mirarnos sin
prevenciones y tomar nota de los escasos recursos con que contamos. Sería mejor
poner en pie el empobrecido SEDRONAR (Secretaría de Programación para la
Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), desde hace
ocho meses sin autoridades y con 124 millones de presupuesto, con destino
incierto. Corresponde revisar su rol de coordinador de todas las áreas del
gobierno, la justicia y el poder legislativo, para direccionar la pelea y pensar
también en herramientas de la jurisprudencia que profundicen el concepto del
decomiso a los narcotraficantes con condenas firmes. Entre todos podemos pensar
mejor.
Sería una tarea inteligente, sin pólvora y
con los pies en la tierra. Sobran los diagnósticos. Manos a la obra.




