F Pido la Palabra: La pasta base del infierno

jueves, 21 de noviembre de 2013

La pasta base del infierno

Cuidado, el diablo nos lleva puestos!

La dura realidad del narcotráfico copó todos los medios del país.
En tanto se descorre más y más el manto que ha ocultado por años el infierno del narcotráfico y el consumo de drogas, como tantos cordobeses y argentinos azorados, voy dimensionando la horrorosa destrucción humana y social de un negocio inmundo, que, si bien según investigaciones de Fundaciones alemanas va perdiendo lentamente margen de rentabilidad, claramente busca compensar esta debilidad extendiendo sus venenosos brazos a más países buscando desesperadamente abrir nuevos mercados.
Nuevos mercados supone nuevos contactos, nuevos capitales, nuevos bancos para enterrar las divisas; nuevas infraestructuras donde lavar cientos de miles de millones de dólares. Luego nuevos personajes, estrellas, celebridades, políticos de diversos calibres, policías, funcionarios, jueces, fiscales, gerentes, distribuidores, cocinas, choferes, camiones, vendedores al menudeo, barrabravas, proxenetas, mulitas y pibes del pasaje, como Rivera Alegre. Nuevos mercados para seguir manteniendo un sistema planetario cuidado por Departamentos de Estado del mundo, preocupados por el colosal equilibrio que procura evitar el descontrol de decenas y decenas de millones de adictos y meter en sus arcas seiscientos mil millones de dólares que mantienen un sistema financiero tan paradisíaco como criminal.
En Bº Maldonado una "cocina" producia 45 Kgrs. de cocaina al mes  
Mucho se ha dicho. Pero, sinceramente, me inquieta lo que se dirá de ahora en más, porque estos “espectaculares” escándalos (diría Durán Barba) corren el riesgo de ser introducidos con ladina intencionalidad en un barro de noticias; en un caldo furioso de TV, mezclado en un coctel de  farandulismo para luego rematarlo bajo el título de “Operaciones” mediáticas/política de tales contra cuales. Vaciarlo de contenido y licuarlo, esperando que el verano se lleve “esta cosa horrible de la droga” y lo arroje a la siempre voraz garganta del olvido que los argentinos practicamos como deporte oficial.
Me inquieta ese riesgo. Depende de nosotros y de millones de ciudadanos libres y deseosos de que nuestros hijos crezcan en pacífica felicidad, PODER PARAR esta letal amenaza desde hace cuatro décadas.  Llegó hace tiempo, se robusteció gracias al silencio y la complicidades ocultas, hasta convertirse en un monstruo que hoy se pavonea impune por la barriadas de Córdoba, por las villas ahogadas en la miseria del país y por los caseríos plenos de abundancia de ciudades prósperas de nuestra Argentina, sin límites ni frenos, como que llegaron a balearle la casa al Gobernador de Santa Fe.
Las pistas clandestinas se desparraman por todo el norte del territorio
Parar esta bestia no es asunto de periodistas astutos. No es asunto de héroes o de honestos funcionarios de la seguridad que se jactan de su virilidad. Tales gestos son muecas inútiles e impotentes, aunque vendan miles de segundos de espacios centrales en el mejor canal de televisión.  A la sociedad pareciera que le gustan los héroes, pero cuando advierte  que fatalmente no puede con los horribles, cambia de canal. Los raptos individuales son interesantes en las novelas, en la ficción. Pero para librar esta batalla es necesario asumir inspiraciones efectivas que sólo provienen de las acciones mancomunadas. Lo más sensato sería estructurar en todo el país una poderosa acción plural, diversa, cargada de capacidades y convicciones profundas, conducida por el Estado. Ese Estado ausente en todos los niveles, que dejó un vacío, un agujero negro, para que  los narcos hagan y deshagan.
Es ese Estado, pesado y vago, el  que se ausentó por largos años de las barriadas populares, de los colegios técnicos, de los hospitales públicos. Es Ese Estado “zonzo” el que en manos de los poderes de turno  miró por años al costado el paso de la “merca”, vaciando los centros de tratamientos de adicciones, llenando lo bolsillos de funcionarios corruptos, usufructuando millones de “gauchadas” en tiempos electorales. Es Ese Estado narcotizado, subido a una Ferrari Testa Rossa,  con champán en la guantera y a doscientos kilómetros, el que al precipicio, hasta casi liquidarlo. Ahora deben terminarse las secuelas que endiosaron el consumismo, pretendiendo igualarlo con la felicidad.
Pero no va más. Se precisa voluntad política para liquidar el flagelo. Voluntad política para sumar generosamente a la totalidad de los sectores sociales, a las estructuras político/jurídicas de todos los niveles Ejecutivos, municipios, provincias y nación. Hay que guardar los estandartes partidarios, para forjar una coraza de acero, porque han entrado impunemente en todos los niveles, en los ministerio, en los organismos de seguridad, en la justicia…y hay que sacarlos a patadas, porque han comprado centros vecinales, clubes de futbol y a han a nuestros hijos.
El Papa Francisco dijo de su temor por la droga y por la corrupoción
El Papa Francisco hace pocos días aludió al tema y lo emparentó con la corrupción. “Todo empieza con un sobrecito…después no la parás más. Como una adicción…” dijo el Santo Padre. Cuánta sabiduría. Dos infiernos en uno: la droga y la corrupción son socias en el negocio!
Ya no caben las sobreactuaciones. SI vamos a parar el narcotráfico hay que convocar a la mesura. No puede ser que gobernadores con experiencia, muchachos vivos, después de haber estado en silencio durante años, hoy pretendan cazar a los tiros a miles de avionetas que todos saben de dónde vienen y a dónde van. No se puede combatir la muerte con muertes. Un paredón en el cielo es un delirio infame, que nuestra Constitución no admite y porque viola la Ley de Defensa de la Democracia, la Ley de Seguridad Interior y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.
Según datos de la Fuerza Aérea en los dos últimos años más de mil cien  aeronaves sobrevolaron nuestro territorio nacional sin identificarse y se  sospecha que un treinta por ciento estarían involucradas en el narcotráfico. Se imaginan 300 aviones estrellados? Y de la distracción al delirio hay un solo paso, por qué entonces no tomarse unos minutos para preguntar a dónde han ido a parar los más de cincuenta radares 3D fijos y móviles que preveía instalar la Nación según el Decreto 1407 del año 2004. Por qué no cumplir con aquella decisión de Gobierno que imponía la radarización de la frontera y la instalación de escaners en los principales puertos del país.
Pocos y antiguos radares resultan insuficientes para dar la pelea 
Esta cruda realidad no se combate con un “sheriff”,  sino con políticas transversales, coordinadas, acordadas y contenidas en un Plan. Quienes gobiernan, por caso De la Sota y la el Proyecto de Ley de Derribo que en su carpeta guarda su socio Juan Schiaretti, no pueden esgrimir medidas demagógicas y de ocasión, ignorando inclusive antecedentes contenidos, por caso, en la legislación de Brasil –el espejo dónde se mira Unión por Córdoba- que expresamente (Artículo 303) exige expresa autorización del presidente de la Nación y en términos de defensa y no de contrabando. Debieran anoticiarse de algunas tragedias ocurridas en México, Venezuela.  Matanzas de inocentes que no se remedian diciendo, livianamente, “fueron tiros mal tirados”.
No hay tiempo que perder. Es necesario encauzar la preocupación en acción decidida. Casi todos los actores sociales se han pronunciado, algunos tímidamente, otros con vigorosa claridad. Sería mejor mirarnos sin prevenciones y tomar nota de los escasos recursos con que contamos. Sería mejor poner en pie el empobrecido SEDRONAR (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico), desde hace ocho meses sin autoridades y con 124 millones de presupuesto, con destino incierto. Corresponde revisar su rol de coordinador de todas las áreas del gobierno, la justicia y el poder legislativo, para direccionar la pelea y pensar también en herramientas de la jurisprudencia que profundicen el concepto del decomiso a los narcotraficantes con condenas firmes. Entre todos podemos pensar mejor.
Sería una tarea inteligente, sin pólvora y con los pies en la tierra. Sobran los diagnósticos. Manos a la obra.