Boletazo y gran negocio
Una decisión de un juez federal ordenando un no innovar difirió
hasta el 28 de febrero la iniciación de obras en el tierras del Batallón 141.
Sin ninguna posibilidad de marcha atrás el boleto de transporte de pasajeros
costará en córdoba diez centavos más que los cuatro pesos a partir del 18 de
enero.
La lectura liviana, sin consistencia, de lo que ocurre en
Córdoba puede llevarnos a un destino equivocado. Hace muchos años que diciembre
se prolonga sobre enero sin que las tensiones y los enojos sociales se tomen
un respiro, dejándonos la sensación, por
no decir la certeza, que cada verano es aprovechado por quienes asumen
responsabilidades de gobierno para actuar agazapados castigando sobre el
descreimiento de vecinos y ciudadanos.
El ejemplo más claro lo vivimos, cuando en una clara
provocación un intendente carente de capacidad y de escrúpulos en una sola
sesión del Concejo Deliberante hace aprobar por sus concejales, como si fueran
peones del rey en un ajedrez desfacahatado, el acuerdo con la Corporación de
Eurnekian para que el 141 sea cemento y a renglón seguido aumenta el boleto de
ómnibus a cuatro con diez.
A quienes les gusta discutir todo, buscando explicaciones
que generalmente surgen de sólo mirar lo que pasa, existen causalidades y casualidades.
Lo causal no puede existir sin una causa suficiente. Lo casual se debe a
circunstancias imprevisibles e inevitables.
Con la entrega del último pulmón verde de la ciudad y el
“boletazo”, lo causal está a la vista: millones de pesos dan vuelta alrededor
de un negociado al que nos opusimos y al que seguiremos denunciando, porque
hace años -ya lo dijimos- que el olor a plata mal habida ronda las
negociaciones entre un grupo poderoso como el del zar de los aeropuertos
argentinos y gobernantes (provincia y municipio) que con guantes o sin guantes
estuvieron dispuestos a firmar la entrega.
Parece mentira, pero para este Intendente la ciudad gana y promete
obras fantásticas, mientras no hay alumbrado público, los pozos son cráteres,
los semáforos no funcionan, no hay insumos en los centros de salud, las plazas
son yuyales y el transporte público de pasajeros está en llanta y sin frenos.
Y sobre el pasaje del transporte, basta decir que dos
aumentos en once meses a cambio de nada, lo explica todo. Quién puede creerle a
Ramoncito que habrá un nuevo y mejor servicio? Dónde están los empresarios dispuestos a
invertir? Lo real y concreto es que no hay transporte sin aumento del boleto.
Lo real es que al transporte lo pagan los vecinos y lo seguirán pagando, porque
cuando aparecen inversores, ocurre como con la Terminal de Anfibios, adjudicada
a aventureros para luego ser “recuperada” por De la Sota para solventarla con
el presupuesto público fruto de la presión social.
Enero está calentito. Los responsables son los socios del
bipartidismo que no detienen su
voracidad atropellando a los cordobeses creyendo que nada los detiene, pero los
tiempos se agotan y el enojo se hace ver.
Para terminar, dos palabras sobre los hechos ocurridos en el
Concejo Deliberante. Es posible que nos hayamos acostumbrado a que legisladores
y concejales sesionen protegidos por barreras? Seguirá siendo una realidad
inocultable que la oposición nada puede decir ni hacer? Será posible que la
impunidad de los oficialismos siga marcando rumbos sin atender propuestas ni
reclamos. No estoy de acuerdo con la violencia. Hay que evitarla. Pero haciendo
memoria tengamos siempre presente que a la violencia la provocan los de arriba
y no los de abajo.
Y mientras todo esto ocurre, De la Sota llama a un dialogo
que no practica y Mestre Juniors gasta millones en mentir por radio y tevé,
apelando a un simpático saludo de un niño que cierra cada propaganda en nombre
de la “Muni” desconociendo la historia.
