El negociado del 141
| En lugar de un parque de uso público, un basural que tapa un enorme negociado. |
Reunido con los diputados de su bancada,
por entonces llamada Unión de Fuerzas Sociales (antecedente inmediato a Unión
por Córdoba), en agosto del 94 De la Sota instruía a sus diputados para voltear
un “negociado que Angeloz pretende hacer con el 141”, delegando la
responsabilidad de cómo actuar en el ex ucedeista Sofanor Novillo Corvalán.
El gobernador radical procuraba levantar
en el predio militar lindero al Parque Sarmiento “un par de torres
residenciales”, a cambio de construir un barrio militar en otro sitio, cerrando
un negocio inmobiliario tan brillante como escandaloso.
El delasotismo unió su protesta a la
Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), exigiendo que las tierras -tal
vez las más valiosas de la ciudad- se destinaran a extender el parque y
para resolver la controversia proponía una consulta popular, descontando
que sería aplastante la voluntad de mantenerlo como espacio verde.
El radicalismo dominaba con sus mayorías a
senadores y diputados, por lo que rechazó la propuesta y avanzó con la
idea, cursando pedido de autorización al municipio. Enfrentando partidariamente
con Angeloz, Rubén Martí se negó a modificar la ordenanza de uso del
suelo y por el contrario, tras denunciar que había negociado, instruyó a sus
concejales para que sancionaran una normativa prohibiendo en el Ex 141 la
edificación residencial.
Encaramado en el gobierno, transitando su
segundo mandato, De la Sota, acostumbrado a perder la memoria, tomó en sus
manos el gran negocio y cerro trató con la Corporación América de Eduardo
Eurnekián en octubre del 2007. Eurnekian, el mismo que con Menem se
apropió de los aeropuertos y que nunca construyó las dos mangas que por
contrato debía agregar al Aeropuerto Córdoba, abonó el 25 de octubre del 2008,
treinta millones de pesos para escriturar 22,3 hectáreas del ex Batallón, dado
que en las restantes se erigía la Ciudad de las Artes y en algunos viejos
edificios funcionaban dependencias de gobierno. En un supuesto concurso
Corporación América, con 107 millones, tres más que la base establecida, fue el
único oferente. El 25 de noviembre del 2009 fue completado el pago y desde
entonces el “desarrollista” presiona por su negocio, trabado por una ordenanza
que firmé casi al concluir mi gestión (2003/2007) para proteger tan preciado
bien.
Desde el 2008, intencionadamente, la
valiosa parcela fue degradada, convertida en basural, para provocar un
clamor para que “algo allí se haga”. Giacomino y Mestre fueron autores de tan
burda maniobra.
Hoy, pese a que hasta ayer dijo lo
contrario, entre gallos y media “noche” el intendente Mestre que asegura que
“ordenar es el camino”, asociado a De la Sota va por el negocio: Eurnekián
saldrá con la suya y chau parque.
No es fácil después de tanto manoseo y
decidía reiterar lo que tantas veces dijimos, pero a riesgo de ser reiterativos
vamos a insistir que desarrollar, es el lado opuesto del piolín que tensan
algunos “desarrollistas”. Desarrollo es llevarle cordón cuneta a los barrios
con calles de tierra; asfalto a donde hace falta; agua corriente a donde no lo
hay; cloacas al cuarenta por ciento de la ciudad que lo carece.
Desarrollo es defender los pulmones de la
ciudad, oxigenar su vida, sanear el aire, forestar y no meterle cemento sobre
cemento cómo ambiciosamente pretenden hacerlo aquellos que piensan con la
chequera y duermen sobre verdes colchones que no tienen nada de ecológico, sin
detenerse a pensar que la ciudad está desquiciada por la cantidad abusiva de metros
cubiertos construidos que colapsan los servicios.
Desarrollo es pensar la ciudad, la
provincia, con planes estratégicos que superen las metas de una administración
para convertirse en políticas de Estado, lógicas, coherentes, perdurables.
Desarrollo es potenciar la inversión
privada con control del Estado y no facilitar las gangas de los vivos que meten
la mano donde los ven y también a escondidas, porque están acostumbrados a
servirse del Estado y no a servir.
Desarrollo es hacer las obras que todos necesitan
y no decoraciones que vistan los más pacatos sitios de la ciudad, en tanto en
extramuros miles de vecinos siguen bebiendo agua del canal, caminan cientos de
cuadras para subirse a un colectivo, viajan como ganado y no tiene idea
que es el alumbrado público.
Desarrollo es procurar que los dineros
públicos sean obras ciertas y no faros donde no hay mar o terminales acuáticas
desde donde llegan y parten colectivos.
Desarrollo es generar trabajo, asegurar
salud, ofrecer educación, garantizar equidad e igualdad de oportunidades.
Desarrollo es un bien social que va
a contrapelo de quienes abren puertas con coimas y cierran la voluntad popular
con mentiras.