F Pido la Palabra: De frente…march!

viernes, 21 de diciembre de 2012

De frente…march!


El negociado del 141

En lugar de un parque de uso público,  un basural que tapa un enorme negociado. 
Reunido con los diputados de su bancada, por entonces llamada Unión de Fuerzas Sociales (antecedente inmediato a Unión por Córdoba), en agosto del 94 De la Sota instruía a sus diputados para voltear un “negociado que Angeloz pretende hacer con el  141”, delegando la responsabilidad de cómo actuar en el ex ucedeista Sofanor Novillo Corvalán.


El gobernador radical procuraba levantar en el predio militar lindero al Parque Sarmiento “un par de torres residenciales”, a cambio de construir un barrio militar en otro sitio, cerrando un negocio inmobiliario tan brillante como escandaloso.
El delasotismo unió su protesta a la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), exigiendo que las tierras -tal vez las más valiosas de la ciudad-  se destinaran a extender el parque y para resolver la controversia proponía una consulta popular,  descontando que sería aplastante la voluntad de mantenerlo como espacio verde.
El radicalismo dominaba con sus mayorías a senadores y diputados, por lo que  rechazó la propuesta y avanzó con la idea, cursando pedido de autorización al municipio. Enfrentando partidariamente con Angeloz, Rubén Martí  se negó a modificar la ordenanza de uso del suelo y por el contrario, tras denunciar que había negociado, instruyó a sus concejales para que  sancionaran una normativa prohibiendo en el Ex 141 la edificación residencial.
Encaramado en el gobierno, transitando su segundo mandato, De la Sota, acostumbrado a perder la memoria, tomó en sus manos el gran negocio y cerro trató con la Corporación América de Eduardo Eurnekián en octubre del 2007.  Eurnekian, el mismo que con Menem se apropió de los aeropuertos  y que nunca construyó las dos mangas que por contrato debía agregar al Aeropuerto Córdoba, abonó el 25 de octubre del 2008, treinta millones de pesos para escriturar 22,3 hectáreas del ex Batallón, dado que en las restantes se erigía la Ciudad de las Artes y en algunos viejos edificios funcionaban dependencias de gobierno. En un supuesto concurso Corporación América, con 107 millones, tres más que la base establecida, fue el único oferente. El 25 de noviembre del 2009 fue completado el pago y desde entonces el “desarrollista” presiona por su negocio, trabado por una ordenanza que firmé casi al concluir mi gestión (2003/2007) para proteger tan preciado bien.
Desde el 2008, intencionadamente, la valiosa parcela fue degradada, convertida en  basural, para provocar un clamor para que “algo allí se haga”. Giacomino y Mestre fueron autores de tan burda maniobra.
Hoy, pese a que hasta ayer dijo lo contrario, entre gallos y media “noche” el intendente Mestre que asegura que “ordenar es el camino”, asociado a De la Sota va por el negocio: Eurnekián saldrá con la suya y chau parque.
No es fácil después de tanto manoseo y decidía reiterar lo que tantas veces dijimos, pero a riesgo de ser reiterativos vamos a insistir que desarrollar, es el lado opuesto del piolín que tensan algunos “desarrollistas”. Desarrollo es llevarle cordón cuneta a los barrios con calles de tierra; asfalto a donde hace falta; agua corriente a donde no lo hay; cloacas al cuarenta  por ciento de la ciudad que lo carece.
Desarrollo es defender los pulmones de la ciudad, oxigenar su vida, sanear el aire, forestar y no meterle cemento sobre cemento cómo ambiciosamente pretenden hacerlo aquellos que piensan con la chequera y duermen sobre verdes colchones que no tienen nada de ecológico, sin detenerse a pensar que la ciudad está desquiciada por la cantidad abusiva de metros cubiertos construidos que colapsan los servicios. 
Desarrollo es pensar la ciudad, la provincia, con planes estratégicos que superen las metas de una administración para convertirse en políticas de Estado, lógicas, coherentes, perdurables.
Desarrollo es potenciar la inversión privada con control del Estado y no facilitar las gangas de los vivos que meten la mano donde los ven y también a escondidas, porque están acostumbrados a servirse del Estado y no a servir.
Desarrollo es hacer las obras que todos necesitan y no decoraciones que vistan los más pacatos sitios de la ciudad, en tanto en extramuros miles de vecinos siguen bebiendo agua del canal, caminan cientos de cuadras para subirse a un colectivo,  viajan como ganado y no tiene idea que es el alumbrado público.
Desarrollo es procurar que los dineros públicos sean obras ciertas y no faros donde no hay mar o terminales acuáticas desde donde llegan y parten colectivos.
Desarrollo es generar trabajo, asegurar salud, ofrecer educación, garantizar equidad e igualdad de oportunidades.
Desarrollo es  un bien social que va a contrapelo de quienes abren puertas con coimas y cierran la voluntad popular con mentiras.