Suerte que contamos con Ustedes
La sabia Simone de Beauvoir supo escribir “El día que una
mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma
sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella,
como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.
Han pasado los años y por tesón y empeño, las mujeres del
mundo han cobrado presencia e importancia en la vida cotidiana, en la
construcción de los anhelos, en el hacer de la realidad.
Hoy, por estrechez del sistema, por imposición del modelo,
por la mezquindad de quienes no han advertido tan profundo cambio, son las
mujeres, curtidas luchadoras, el principal foco de resistencia, y no por que
las afecte en carne propia sino obligadas por la necesidad de doblegar la
violencia de género, un terrible flagelo que se presenta en el día a día con
barbarie, sin solución desde los ejercicios del poder.
Sin embargo, así como las obreras textiles de Nueva York
fueron capaces de salir a la calle a pelear contra la miseria, las mujeres de
hoy arremangan sus brazos para exigir justicia.
En un día tan especial pero asumidos que los 365 días del
año tienen a la mujer en escena, porque hicieron suya la participación cívica,
porque ocupan con firmeza roles que antes les eran vedados, porque pese a
luchar y comprometerse siguen siendo el timón de la familia y el sostén de
todos los suyos, queremos estrecharlas en un abrazo, una a una y a todas a la
vez, manifestándoles que no aceptamos celebrar el Día Internacional de la Mujer
si no es con un beso y una sonrisa; porque
celebramos el contar entre nosotros a mujeres encendidas, sensibles, inteligentes,
que construyen y aportan, que crean y se divierten. Que se emocionan y
perseveran sin quejas; agradecidas y dignas luchadoras a las que sólo nos cabe
decirles suerte que contamos con Ustedes, compañeras!
