Quiniela expres no, conducta si!
Nos es novedad aquel portazo que dimos en las narices de
Cristóbal López, el empresario “ultra k”, cuando me ofreció pagarme diez
campañas electorales si como intendente posibilitaba la instalación de salas de
juego en la ciudad.
Tampoco es novedad que en De la Sota no sólo ha sido una
obsesión ampliar desde las gestiones de Unión por Córdoba la cantidad de mesas
y tragamonedas que se desparraman por todo el territorio de la provincia.
El juego, y no lo digo yo sino los que saben, es un arma
peligrosísima en manos de los que menos tienen. En el interior, se repite en
ciudades con muy bajos ingresos per cápita, la tristísima imagen de las amas de
casa que monedero en mano van a los slots para apostar las monedas de la leche
y el pan procurando hacerse de unos pesos. Incautamente caen en la trampa: las
maquinitas no son un juego de azar, sino el resultado de un elaboradísimo
programa informático que cada tanto favorece a un “jugador”, en tanto en el
resto despierta una obsesiva intención por “ganarle” llevándolos a la
ludopatía.
De este modo los apostadores se empobrecen en tanto la
empresa administradora del juego cordobés se lleva enormes ganancias. Lotería
de Córdoba no es sólo una mesa de paño
verde y maquinitas; con la lotería
tradicional, quiniela, bingo y otras yerbas, adquiere la dimensión de una
empresa altamente rentable. La tercera en orden de importancia que tiene la Provincia,
después de EPEC y el Banco de Córdoba.
El de la quiniela es un caso muy particular. Boldt Sociedad Anónima,
(administradora de la desprestigiada
Ciccone hasta el 2011) con contrato renovado clandestinamente hasta el 2015 y
una opción discrecional por otros cinco años más, consuma una canallada que no
está a la vista de los ciudadanos: por la captura y el procesamiento de las apuestas
se hace del 9.9 por ciento de lo recaudado, metiéndose en sus bolsillos casi 80
millones de pesos cada año, siendo la Lotería la propietaria de la
infraestructura necesaria, software y hardware.
La avidez de la empresa no tiene límites y para acrecentar
sus utilidades, Boldt se ha lanzado, con la complicidad de este gobierno, a
transformar cada computadora instalada
en una agencia en un traga monedas y a las agencias en mini casinos. Quiniela
ya!, es eso y no otra cosa. El apostador elige los números, el agenciero los
introduce en el sistema, genera el ticket de apuesta, y mediante un servidor
remoto se realiza el sorteo de manera instantánea. No ganaste, jugá de nuevo…
La modalidad no es legal, dado que la Ley 8.665 lo prohíbe en
todo el territorio de Córdoba e imposible de ser aplicada en el ámbito de la Capital
provincial porque la Ordenanza 11.684 cierra el paso expresamente a los juegos de azar de pago
instantáneo.
Y aunque la oposición patalee y denuncie, el juego seguirá
adelante, porque la Justicia de Córdoba no es Justicia y porque José Manuel De
la Sota en su apuesta no tiene límites: quiere ser presidente para mantener
vivo el modelo de las desigualdades y está decidido a pagarse la campaña con
las moneditas de los que menos tienen.
