Faltaban segundos para las dos de la tarde y como cada
viernes Mario Pereyra cerraba ayer Juntos y en el último instante dio lugar a
un informe de la corresponsalía Bariloche de Cadena 3; concluido este, con
júbilo, desbordante de optimismo, contagiando alegría, se despidió con un “…quedan
Uds. con el Señor Pablo Rossi, chau y que la pasen lindo, nos encontramos el
lunes!”.
Hace un mes y medio que sin que su tristeza de padre tuviese
ni una sola alusión en el micrófono, Mario arrastraba con dolor la grave
encrucijada que una cruel enfermedad acorralaba al mayor de sus hijos. Talentoso
y creativo, Mariano Pereyra era el orgullo de su viejo, un tipo extrovertido en
el micrófono, sumamente cauteloso en el manejo de su intimidad.
Mariano ha muerto y el pudor de Mario Pereyra resulta tan
gigantesco que en el portal de su emisora, sin lugar a dudas la cadena más
importante del país, no hay una sola línea en alusión al deceso.
Mario Benedetti supo escribir ante el dolor provocado por la
muerte “Ahora vale la pena. Dios se quedó dormido…”, poema que concluía
diciendo “…Ahora sí, pero luego si Dios no se despierta qué pasará diosmío?”.
Sin romper la intimidad de Mario, sintiéndome muy cerca de
él, haciendo mío su dolor de padre, quiero expresarle mi solidaridad, estrecharlo
en un abrazo y decirle que nos encontramos el lunes, porque la vida sigue.