Publicidad
o propaganda?
Como cuando éramos chicos y un simpático curita a la voz de “...santos
cielos, ya es la hora!” nos mandaba a la
cama, ahora cada vez que en la radio o en la tevé viene el corte comercial, nos avisan que “comienza el espacio
publicitario” y con el último mensaje la misma voz advierte “…fin del espacio
publicitario”.
Semejante obviedad se nos había hecho costumbre hasta pasar
inadvertida, pero desde hace un año y
algunos días, desde que De la Sota llegó al gobierno, ambas frasecitas nos martillan
la cabeza. Es que en cada tanda de cada radio o canal, la publicidad oficial
que en verdad es propaganda, le taladra la sesera a los cordobeses.
La publicidad es un mensaje pagado, trasmitido por medios
masivos con el único propósito de persuadir, inducir, mover, obligar con
razones a creer o hacer algo. Propaganda es dar a conocer algo. En el caso de
las autoridades de un nivel del Estado, sus actos de gobierno según lo instituyen
las normas constitucionales.
Queda claro entonces que el gobernador de Córdoba y
pretendiente presidencial, no rinde cuenta de sus actos de gobierno, sino que, con
nuestros dineros, procura contra viento
y marea posicionarse para llegar a la Casa Rosada, su gran ambición.
Habría que añadir que la publicidad muchas veces se vale de
ensoñamientos o sugerencias que no siempre se ajustan a la verdad. Por caso,
tener las mejores zapatillas no te hace exitoso con las chicas; beber una
gaseosa tal no te cambia la vida. Y De la Sota, hábil marquetinero ofrece lo
que no hace. A saber: inaugurar el arbolito de Navidad de la Plaza España,
aunque sea el más grande de la Argentina; ponerle luces nuevas al Museo Caraffa
o mejorar la ornamentación del Buen Pastor no nos hacen olvidar que la Terminal
de Omnibus, aunque licitada nuevamente, es una estafa; que EPEC nos deja a
oscuras a cada rato o que cada vez que sopla viento las rutas de la provincia
se transforman en trampas mortales porque la Policía Caminera recauda y solo
mira pasar los vendavales con tierra.
La “pornográfica” publicidad oficial del Gobierno de
la Provincia de Córdoba, con un costo diario de un millón seiscientos mil
pesos, tiene un único propósito:
convencer a los cordobeses que Córdoba es una maravilla cuando es poco menos
que una tragedia, sólo para que De la Sota, a quien conocemos de sobra, haga
campaña para ser presidente.
