Profundizar la soberanía,
combatir la impunidad.
¿Cómo es posible que una nación dependa de alguna empresa
privada o una compañía pública extranjera para imprimir sus billetes? ¿Quién puede explicar que la Casa de la
Moneda no produzca monedas ni papel moneda?
Si no hace mucho el papel prensa y la producción de la pasta de celulosa
fue considerada materia estratégica, ¿por qué no, la fabricación de moneda? ¿La
soberanía política no recala en esta materia?
Y para terminar, si en los últimos meses todo lo
concerniente a la ex Ciccone Calcográfica S.A. –hoy Compañía de Valores
Sudamericana- ha estado sumergido en un
mar de sospechas, acusaciones cruzadas, renuncias y renunciados, ¿qué más claro
que expropiar dejando a la luz , nombres, propietarios verdaderos, responsables
legales, acreedores reales y deudores no fantasmas? Con transparencia, con
inteligencia, por ejemplo solicitando a la Auditoría General de la Nación una
auditoria YA poniendo en blanco y negro los números, derechos y obligaciones!
Sostengo esto como una tarea urgente, vital para la confianza, imprescindible
para creer (ahora, con la empresa intervenida). Luego, todo, inmuebles,
instalaciones, maquinarias y recursos humanos –con iguales derechos adquiridos-
deberá pasar a la órbita de la Sociedad del Estado Casa de la Moneda.
El pasado 18 de abril, ingresamos al Congreso Nacional este proyecto de ley que con el número 936/12
tomó estado parlamentario y pareciera no haber tomado a nadie por sorpresa. No
hubo comentarios. No escuché réplicas.
Hoy, 110 días después, algunas tapas nacionales se paran enfurecidas
ante la iniciativa oficialista que dispone la inmediata intervención de Ciccone
y un proyecto expropiador. “Es una cortina de humo para ocultar la corrupción”
señalan; y es curioso que se sumen a esta mirada algunos colegas y sectores que
sin inocencia saben que una cosa es una acción hacia una soberanía más robusta
y otra muy distinta la impunidad. Sólo la indecencia podría inspirar a quien
monte semejante acción con intenciones de tapar un delito!
Nada debe detener a la justicia. Los plazos no deben
dilatarse y los nombres no han de desaparecer mágicamente. Que la impresión de
papel moneda quede en manos del estado sólo puede significar la profundización
democrática hacia la defensa del patrimonio de todos los argentinos. Cualquier
distorsión, en este norte fijado, sólo alimentará la decepción, la desconfianza
y el repudio de todos los compatriotas Argentinos hacia sospechosas prácticas a
que nos acostumbraron siniestros personajes de la historia nacional…..y otros
que andan dando vueltas.