Hay que apostar al cambio!
Nada indigna
más a un vecino que después de 45 minutos de estar parado esperando el
colectivo, alguien le diga…maestro no andan los ómnibus, están de paro.
Esto le pasó
ayer y hoy a la mañana temprano a miles de cordobeses desprevenidos que anoche
volvieron caminando a su casa y hoy perdieron el jornal o fueron a trabajar a
pata.
Algo anda
mal y lo que no funciona no se arregla ni con palabras, ni con enojos. Hablar
no es hacer y el que se enoja pierde. Por eso creo
que hay que buscarle la vuelta a las cosas para encontrar las soluciones que terminen
con la malaria.
Este
intendente llegó queriendo a Córdoba y con su comportamiento la ha llevado al
desprecio. Nadie que quiera a su Ciudad puede abandonarla como lo ha hecho,
dejándola a oscuras, atravesada por ríos cloacales, tapada por yuyos y sin
transporte.
Este último
servicio, vital para los que viven lejos y menos tienen, da vueltas en el caos,
generando protestas y reclamos que no se escuchan ni se solucionan.
Ramón Mestre asumió la intendencia prometiendo mucho para hacer nada. Está a la vista de
todos que no supo ordenar y lo que para él era andar en caída no tiene freno,
por más que en defensa del bipartidismo que nos gobierna desde siempre De la
Sota le tire una mano.
El actual
intendente prometió un Revolucionario Sistema de Transporte y lo que único que ha logrado es el desmantelamiento total y absoluto de lo que había, poco o mucho,
pero real. A cambio de
desmantelar la TAMSE y entregándole el transporte urbano de pasajeros a un par
de pícaros que aseguran y se aseguran buenos negocios, el vecino de Córdoba se
quedó de a pie.
Desde que
Mestre es intendente el boleto aumento un 150 por ciento; la recaudación diaria
del sistema de transporte fue centro de un escándalo (CBI) porque el dinero
obtenido era apostado en una mesa de dinero; el intendente fue denunciado junto
a su vice y colaboradores más estrechos por recibir dádivas de parte del
concesionario del transporte; barrios enteros se quedaron sin ómnibus; los
discapacitados han sido una y otra vez maltratados; los paros se repiten
hasta formar parte del paisaje diario; la única empresa que no le responde a
ERSA es permanentemente jaqueada, más allá de que como prestaría es más de lo
mismo; un número millonario en subsidios internacionales, nacionales y
provinciales han ido a parar a billeteras desconocidas sin rendición de cuentas
de ningún tipo.
Este cuento
horrible podrá terminar con el levantamiento de una medida de fuerza que sólo
perjudicó a los usuarios, pero la cuestión de fondo sigue sin resolverse y no
será resuelta en tanto no se actúe teniendo en claro que el Servicio Público de
Pasajeros no es un negocio sino un servicio, tal como lo dice su génesis.
Esto lo
hemos hecho público reiteradamente. Todo esto malhumora a los cordobeses. Todo
esto nos lleva a insistir que hay otra manera de hacer las cosas y vamos a dar
batalla hasta conseguirlo.
