F Pido la Palabra: Celebremos el Subcampeonato

lunes, 14 de julio de 2014

Celebremos el Subcampeonato


Vayamos por el título!

Había terminado el partido con Bélgica y loco de la vida disfrutaba de los penales atajados por Romero, en quien confieso no creía al comienzo como a muchos les pasó, cuando en un momento en el que me encontraba solo, me descubrí tarareando “….Brasil, decime que siente tener en casa a tu papá!”.
Seguí con mis cosas, sin haberme dado cuenta que había caído en esa magia tribunera que te lleva a defender a rajatabla tus colores, muchas veces pasando el límite de lo que debe ser, de lo que lo  que corresponde.
Ayer, feliz con el Subcampeonato mundial en nuestra manos después de tantos años de sueños concluidos en fracasos, me dispuse a disfrutar, asumiendo la alegría de todos pero sin dejar de pensar qué bueno hubiese sido volvernos con la copa arrebatada por el buen equipo alemán pero mucho más por un árbitro descarado que nos negó al menos habernos puesto en ventaja dentro del tiempo reglamentario. Quizás el final hubiese sido otro.
Pero ya está. A llorar al campito. Ahora hay que desconcentrarse, tomar impulso y volver a empezar. No sólo pensando en el Mundial 2018 en Rusia, sino en qué haremos mañana para superar las dificultades del presente y comenzar a construir el mañana que nos merecemos.
En ese espacio tenemos lugar todos. Todos aquellos que de los tiempos difíciles hemos aprendido a disentir y a consensuar; a respetarnos por sobre las diferencias, encontrando coincidencias; a admitir que se puede sentir distinto y pensar distinto; a asumir que en la diversidad aparecen los tonos adecuados y que no todo es blanco o negro. Esto es tolerancia, el polo opuesto a lo vivido anoche por miles de argentinos que llegaron al obelisco y terminaron  acorralados por un puñado de violentos, de zarpados, de idiotas útiles que son utilizados cada vez que hace falta destruir para darle paso a una ambición personal y no a los sueños y anhelos de las mayorías.
Y esto no se corrige con palabras; tampoco a bastonazos. Venimos arrastrando desde hace años, como herencia nefasta de los tiempos dictatoriales,  conductas egoístas e individuales que nos impiden ser un equipo, un sólo puño como Nación, un pueblo generoso para con los restantes pueblos. Con los pueblos hermanos de por aquí cerca y con quienes lejos muy lejos, viven, sienten y sufren como nosotros. Y no por un Copa Mundial de Fútbol, sino por mucho más.