F Pido la Palabra: Tiempos díficiles

domingo, 30 de marzo de 2014

Tiempos díficiles

Entre todos, Córdoba 

Tiempos difíciles. No voy a faltarle a los cordobeses explicándoles que la vida cuesta más, que los sueldos se achicaron o que la seguridad da miedo. No vale agregar brazas a los fuegos. Pero con estas líneas voy a intentar un mínimo aporte pensando en lo que viene. Comienzo con dos ideas. 



1.- Siento que las últimas elecciones fueron hace cien años. Es como si aquellas fiestas cívicas que venían a renovar algo hubiesen desaparecido. Nadie recuerda ni las primarias ni las finales. Los resultados y los nombres de los candidatos se fueron en el tiempo. Bandazos en la realidad y no pocas vicisitudes impiden cualquier conclusión y las ilusiones de aquel domingo de Octubre del 2013. 
2.- Nada será igual después de la oscura noche del 3 de diciembre, más cuando la desgraciada suerte cordobesa se repitió en todas las provincias. Nos desconocimos. La esperanza se esfumó y la fe que recrea siempre la proximidad de las navidades se quebró. Los partidos políticos quedaron vacíos, los dirigentes políticos nos transformamos en sombras y las instituciones democráticas en hologramas. 
 El Estado se derritió en el asfalto llevándose la credibilidad imprescindible que sostiene una sociedad dispuesta a vivir y crecer en paz. Todo cambió desde la madrugada en la que Córdoba mostró las atrocidades causadas por la cocaína, la narco política y el chantaje de la pólvora y el caos. Estas dos descripciones disparan una primera conclusión que me perturba. Un acto democrático perimido y remoto, signado por saqueos y violencia como consecuencia del comportamiento de un gobernador que no gobierna. Todo se ve oscuro. De ahí venimos y en eso estamos. 
La realidad nos coloca ante un desafío muy distinto a todos los episodios vividos bajo la democracia reconquistada. Estamos obligados a revisar las recetas de ocasión y enfrentarnos a nuevas visiones que jamás habíamos imaginado. Nadie sabe a ciencia cierta para dónde va el país ni la provincia. La realidad nos invita a hacer a un lado la mediocridad de las prácticas gastadas, inútiles que nos pusieron en este escenario y todos hemos sido responsables. 
Según quien mueva la baraja, se piensa de un modo. Algunos miran aterrados y sueltan los peores pronósticos. Enlazan con malicia y poca cordura las idas y venidas del gobierno nacional, del dólar y las reservas y construyen rumores que imagina un nuevo helicóptero. Otros hablan y opinan como si no pasara nada. Como si Enero no resultó un infierno y con sus peroratas pasean por los medios diciendo nada. Unos y otros se enceguecen y sin pudores se suben a una precoz competencia electoral. Van trajeados a la TV y con cinismo, frente a las cámaras, hablan de espalda a la realidad. 
El hombre común, la vapuleada “gente” de nuestro país, está cansada, fatigada, con el ánimo por el piso. El mismo piso sobre el que se arrastran ahorros, sueldos, jubilaciones y los desvelos por llegar a fin del mes. Debemos terminar con los discursos cargados de especulación política porque no van más. Las gigantografías y los afiches escrachadores, tampoco. Por remanidos. Hay que acabar con las conferencias escandalosas y huecas. 
La sociedad está lejos de querer escuchar y menos comprender las “maravillas” del quórum, la virtud de los indicadores del INDEC, los pedidos de informes, el cepo cambiario, las “operaciones” de prensa. 
El hombre de la calle ignora quiénes son sus legisladores, diputados y senadores. Aun camuflada, la carrera electoral suena no pocas veces como un artículo suntuario. Casi un lujo absurdo en tiempos de tanto desconcierto. No pienso poner punto final sin proponer alguna de las salidas posibles, remarcando las convicciones con las que observo lo que nos pasa: 
1.- En el 2015 termina el Kirchnerismo. Creo que el relato y sus símbolos están en terapia intensiva y en veinte meses se llegará el final del”modelo”. La presidenta se irá el 10 de diciembre del 2015 y llegaran Díaz, Ramírez o Torres…pero no habrá hegemonía K. 
2.- Este será el año del ajuste. El país navegará sobre una inflación de alrededor de un 36% (3,7% confesado en enero), fruto del déficit fiscal, Las provincias arrancaron con presupuestas escuálidos, ahora convertidos en garabatos al reconocerse una inflación mezquina, torpe, de sólo un 23%. Nadie se convence que cuidando doscientos precios la inflación se detendrá. 
Con tres puntos de inflación mensual, el aumento a las jubilaciones es en la práctica una burla trimestral. El haber mínimo jubilatorio de marzo, “aplicada” la distribución de la riqueza, alcanzó a 2.757. 
3.-Córdoba a todas las pestes le suma sus propias plagas: la narco política al rojo vivo, crímenes perfumados de poder político, una administración corrupta y un endeudamiento sin precedentes. Después de los saques de diciembre, enero llegó sin agua, sin energía y con temperaturas ardientes. La tasa vial nos mata todos los días. De la Sota sabe que se va, pero juega a que recién comienza. 
 El Gobernador de las paritarias de la 9 milímetros sólo atinó a tirarle el fardo de todos los males a la policía, a señalar sólo el envoltorio del narcotráfico haciendo uso de anuncios marquetineros. Sus encuestas, dibujadas con habilidad y sacadas de la galera, lo llevan a decir que en enero subió puntos su imagen, sin siquiera haberse sacado el polvillo del horrible revolcón de diciembre, con 82 puntos en contra. Todo es una mentira, porque en las celebraciones de fin de año en la oscuridad y con cincuenta grados de sensación térmica, nadie levantó la copa por el Gobierno de José Manuel. Sus 15 años de gestión lejos de ser la “niña bonita”, se parece cada vez más al 48. 

Entre todos, ladrillo a ladrillo 

No hace falta que agregue que el contrato social está hecho pedazos. Quedan jirones de una bandera comunitaria que supo tejerse con acuerdos mínimos entre el Estado, instituciones y ciudadanos. Hay que volver a izar la bandera. No podemos esperar un minuto más sin ver indicios de voluntades dirigidas a sumar ladrillos que levanten un muro de credibilidad, de confianza recíproca. No hay lugar para las hipocresías. 
Es de irresponsables y malintencionados intoxicar este imprescindible proceso con mezquindades partidistas o sectoriales. La sociedad volverá a creer sólo si las instituciones, las organizaciones políticas y sociales recrean la legitimidad, la esperanza y eso sucederá cuando subordinemos al bien común cualquier apetito individual o corporativo. Los días de furia tiraron a la hoguera esenciales valores éticos, de urbanidad y todas las relaciones convenidas quedaron cuestionadas, por caso la solidaridad, la autoridad, la justicia y la representatividad. Debemos reconocerlo. 
Con esa convicción sería bueno acordar entre todos en cuál es el futuro que queremos y necesitamos. Fijar entre todos los diez problemas apremiantes sobre los que hay que intervenir y resolverlos. Buscar el entendimiento para generar soluciones. Abordar al detalle procedimientos, con metas y plazos ciertos. Córdoba. Así conformaremos un PLAN, una estrategia racional sustentada en políticas de energía, de educación, de salud, de producción, de economía, de seguridad. El PLAN será la resultante de la labor honesta e incesante de un propósito colectivo. ENTRE TODOS podremos. 
El polo opuesto, es la avalancha de especulaciones que levantan frentes, coaliciones y alianzas, Sociedades políticas, amontonamientos que se parecen a camiones jaulas cargados de espanto. 
No es saludable entramparse en armados de vuelo corto. Seremos capaces entre todos de levantar la bandera cordobesa. Podremos porque los ciudadanos de la provincia es lo menos que esperan de quienes hemos decidido comprometernos en la búsqueda de un mejor destino. 
Esta iniciativa en marcha es extraordinariamente superior a suma de los esfuerzos de todos los partidos políticos. Más importante que ganar una elección es contar con hombres con la capacidad de alentar desarrollo, prosperidad, equidad, igualdad, realización soberana. Estas ideas no son nuevas. Han sido dichas y repetidas. Pero ante los preocupantes episodios sociales que resultan recurrentes, hay que persistir. 
El clima singular que vivimos nos coloca ante una oportunidad única e irrepetible. El tren de la historia no pasa dos veces por la misma estación.