El número maldito y nacional
¿Década ganada, perdida,
empatada, desperdiciada? Es una reflexión compleja para los argentinos
pues sabemos como nadie que las décadas han significado históricamente cambios
de signo, terremotos financieros, crisis institucionales, renuncias
anticipadas, corridas, palos, muertos en las calles. En alguna de las décadas
pasadas, muchas familias de este país pasaron de la alegría a una profunda
tristeza. Pasaron de la prosperidad a la pobreza. Pasaron de los ahorros a la
confiscación desvergonzada de sus cuentas, pasaron de una moneda a otra con la
quita de decenas de ceros.
A partir de esta primera
cuestión, si bien todos tenemos la costumbre de hacer cortes en el tiempo como
un hambre íntimo de balances o como una necesidad de marcar una raya y fijar un
“de aquí para adelante”, debo decir que estaría bueno que las política publicas
despreciaran el infame corto plazo. Seria bárbaro que las gestiones y
decisiones de los gobiernos no estuvieran ahogadas por el demagógico
inmediatismo. ¿Por qué carajo los Argentino
vemos, cada diez años, que se ciernen sombras complicadas o excitaciones
descomunales y patrióticas sobre nuestros pobres o gloriosos destinos? Por
qué no terminar con el miedo colchonero “en dólares” y la destrucción alegre
del peso? ¿Por qué no acabar con los ciclos de malaria y valijas voladoras a
las Caimán? ¿Por qué pasamos del “traje a rayas para los evasores” al traje a
medida para los lavadores? Algo se
terminó, nobleza obliga, y eso atraviesa con felicidad a todos por igual: Se
acabaron los golpes militares. Eso debiera ser un muy buen comienzo….pero.
Dicho esto y siguiendo la manía
gaucha de repetir la parábola de los 10, el Gobierno
Nacional prepara una colosal fiesta celebrando como una línea recta un camino
de 120 meses. Y debo decir que el camino
no ha sido recto ni homogéneo. Debemos recordar que ocurrieron buenas, muy
buenas cosas y vivimos también horribles decisiones; pero invito a todos,
salvo a los buscadores de notas
periodísticas, a NO pisar el palito fatídico.
Nos quieren poner el pecho con
resultados dorados y un mar de números que se cae a pedazos en las góndolas
nacionales y los bolsillos de los trabajadores. Afectos al relato marketinero,
querrán hacer un logo de la decena y que un trovador cante revoluciones pero
los ciudadanos, preocupados en sus hogares, apiñados en villas muy pobres
esperan SEÑALES ciertas de mejor futuro en vez de canciones. Este aniversario
no está en la agenda nacional y popular, nadie tiene pegado en la heladera el
recordatorio. Esta marca teñida de fiesta es asunto de quienes le dan manija a
la producción de títulos, algunos buenos, otros muy graves pero todos muy
impactantes que se solapan unos a otros como un video clip enloquecedor que
hace invisible la realidad palpable. El cuadro de Videla, los transversales,
los mocasines de Néstor, la 125, los piquetes blancos, el pago al FMI, los
buitres, la asignación por hijo, la mansiones de los funcionarios, los
escraches, Irán, Ciccone, Jaime, Once, los Qom, la corrupción, las pecheras, La
Plata, la inflación, la mentira del INDEC, el lavado……y la cabeza de los
argentinos llega a esta década a punto de estallar.
Los Cordobeses están esperando simplemente mejores noticias
que el 10.8 de desocupación, el 24 de inflación, el 33% -anual- de aumento de
alimentos o el 26% de pobreza en la Provincia o la obscena corrupción de De la
Sota.
Los Tucumanos (que son argentinos) están esperando más que
la sentencia de que si en Tucumán no ganas más de 3.848 pesos está bajo la
línea de la pobreza. En el Chaco (que es Argentina) solo te salvas de la
pobreza si tus ingresos son más de 3.756 pesos. En mi provincia, un cordobés
atraviesa la línea de la pobreza si gana 4.398 pesos! ¿Debo celebrar que el salario mínimo
nacional sea de 2.860 pesos? ¿De verdad hay que celebrar este certificado de
atraso?
Hoy, la diferencia entre el sector que menos gana de la
sociedad, los más pobres, y los que más ganan es de 33 veces. ¿Alguien puede
explicarme que hay para celebrar?, solo debo recordarle a ese alguien que en el
74 esa diferencia era de 15 veces! ESTOY seguro que en diez años estos números
debieron cambiar. Debieron mejorar estructuralmente. ESTO no es distribución de la
riqueza.
Finalmente, para dejarlo claro, quiero expresar que he acompañado
acciones oficiales que me han parecido acertadas. Decisiones de las que no se
puede volver. Pero he combatido las medidas que creí injustas, malas para
nuestro país. Sigo construyendo un espacio político en el medio de la avenida.
Los extremos desquiciados me abruman y destruyen las esperanzas.
El enriquecimiento ofensivo e inexplicable de muchos funcionarios del
gobierno nacional me ofende. La corrupción en la obra pública es un hecho
probado y no tengo al respecto una objeción no solo moral, los miles de
millones que se fueron y se van por la corrupción son los que le faltan a las
provincias que he citado. Son los desagües que faltaron en La Plata, o las
autopistas fatales imprescindibles para la vida.
Esta Argentina sigue, sigue andando… y diez años son una mueca fugaz en
relación a los que nos falta y en vez de pegar afichitos de cumpleaños nos
debieran invitar a una gigantesca construcción nacional y honrada para terminar
con lo que realmente anda muy mal, empezando y terminando por la gente.
(*) Publicado por Ambito
Financiero
