F Pido la Palabra: 29 de mayo de 2013

martes, 28 de mayo de 2013

29 de mayo de 2013

La lucha sigue siendo ética y de principios

Sobre el Cordobazo y cerrando una crónica que hizo historia,  Rodolfo Walsh supo escribir: “Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchan enardecidas con el  apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas”.
El desaparecido y luchador periodista militante también decía que “…el saldo de la batalla de Córdoba, el  Cordobazo, es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás. En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano”.
Walsh advertía "…nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo...".
Se cumplen cuarentaicuatro años y el escenario sigue siendo el mismo, con los partidos tradicionales compartiendo la defensa de un sistema que los beneficia,  evitando que los cuestionadores hagan que las injusticias y los atropellos sean disimulados con maquillajes,  utilizando la dádiva, la prebenda, el caradurismo,  la corrupción, porque les interesa vivir bien de la política y no que todos vivan mejor.
El Cordobazo tuvo en el Mayo Francés del 68 el  despertar comprometido de los jóvenes plantando un antecedente que se convirtió en ejemplo. Nuestro 29 de Mayo, hermano mayor del Rosariazo, del Mendozazo y de otras muchas luchas populares que recorrieron el país reclamando libertad y Justicia,  pese al oportunismo de las fuerzas tradicionales, aquellas que desde un  bipartidismo más vigente que nunca negocian sin vergüenza aceptando la proscripción como cuestión natural, dio por el suelo con los sueños  imperiales de Onganía dando paso a una generación de militantes  comprometidos, éticos y solidarios, que enfrentaron a la brutal  dictadura del 76, entregando su vida, padeciendo la cárcel o ser desaparecidos.
Como fenómeno social, el Cordobazo insinuó el necesario camino común de los sectores populares, de obreros y estudiantes, señalando una unidad que en las calles encontró caminando juntos a Elpidio Torres, Atilio López y Agustín Tosco.

Desde entonces Córdoba es Córdoba y la oportunidad del cambio sigue latente, porque cada día que pasa se hace más necesario terminar con los gobiernos que se alternan dejando siempre como resultado el padecimiento de los sectores más necesitados. Hoy después de treinta años de gobiernos en democracia, con la UCR primero y Unión Por Córdoba después; con cuatro mandatos consecutivos de la empresa política que creó José Manuel De la Sota,  la Córdoba del Cordobazo muestra las huellas de los negociados hechos desde el poder con amigos,  padece  el más elevado índice de desempleo del país, un alto crecimiento de la pobreza y está sumergida en la inseguridad.