F Pido la Palabra: Donde lo conocen, no lo votan

viernes, 20 de abril de 2012

Donde lo conocen, no lo votan

En Río Cuarto perdió De la Sota


Pocos días después de las elecciones del último domingo, el palco en el que Juan Jure celebró su triunfo electoral ha quedado chico.
No sólo estuvieron a su lado aquellos que lo acompañaron en el tremendo desafío de enfrentar a la pornografía electoral, sino que, sin pudor y despojados de toda vergüenza, dirigentes vencidos por el pasado pugnaron por hacerse un  lugar frente a las luces y las cámaras fotográficas, algunos sin lograrlo y alcanzados por los silbidos.
Muchos de los votantes del reelecto intendente, representante de una militancia radical no contaminada, dispuesto a sumar y no a restar impulsando una construcción política amplia,  se preguntan sin respuesta que hacían allí algunos personajes.
De esta realidad no se hizo eco el más señero medio gráfico de la ciudad de Córdoba, al editorializar sin eufemismos que en Río Cuarto fue recuperado el “equilibrio” bipartidisita (UCR/UPC) como garantía de “gobernabilidad y pluralismo”.
De esa comparsa bien podría haber participado el gobernador José Manuel De la Sota, vecino patrón de la ciudad del Sur, pero además socio con acciones de oro en el acuerdo caduco que pretenden perpetuar.
Es que De la Sota, padre, tutor o encargado de Minardi, vencido con votos pese a la grosera sucesión de festivales e inauguraciones que soplaron velas para ponerlo proa a la intendencia, debe sentirse reconfortado porque en la celebración de la victoria se hayan colado socios del presente, como Ramón Mestre juniors, presuroso en llegar a la fiesta y enojado con Aguad porque desde la Legislatura lo hace petardear por su yerno por andar del brazo con el otra vez gobernador; el mismo Aguad que ve fantasmas donde hay certezas y por lo tanto trata de no pasar cerca de Corrientes o  Mario Negri, decidido a mantenerse en un equilibrio que le asegura siempre estar.
De la Sota no se trepó al palco pero sonrió por la presencia de sus amigos, en tanto a Jure, ganador legítimo y con mucho esfuerzo porque la corporación es poderosa, le han quedado enormes dudas.
Es que en campaña, por todos los medios y gastando mucha plata, el titular del Poder Ejecutivo de la provincia hizo saber que si no ganaba su pollo no habría ayuda para Río Cuarto.
Por si fuera poco, a una obra tan sentida como es la autovía que uniría a la segunda ciudad de la provincia con la Capital, le puso nombre: Minardi. Si no ganaba su candidato, no había nueva ruta.
Estas torpezas y algunas más hicieron que el Imperio del Sur se cerrara en torno a su intendente y éste con apoyo popular inicia su segundo mandato.
La pregunta resulta obvia: que hará desde el panal José Manuel de la Sota con las mieles del poder: ayudará sólo a quienes entren en su colmena? Marginará a los que se les ocurra decir yo pienso distinto? Para los gobiernos ajenos a Unión por Córdoba no habrá dulzuras?
No hay que dudar que cuando nuevamente ciudades importantes sean expuestas al riesgo de las urnas, de la Sota volverá con la andanada de inauguraciones de obras innecesarias,  luces de colores, florcitas en los jardines y costosas presentaciones de artistas que por una noche frente a un puñado de espectadores sin otro interés ciudadano que escuchar a quienes pagando entrada no podrían, se llevan un montón de plata.
Pero las experiencias enseñan y aquello que “donde a De la Sota lo conocen no lo votan”, una y otra vez se convierte en realidad: fue elegido gobernador con la Capital en su contra; quiso poner un pie en Carlos Paz y le fue mal; probó en donde vive y Río Cuarto eligió a Jure, apoyado por muchas fuerzas, entre ellas el Frente Cívico.
Pero, y lo dije el mismo domingo mientras un montón de especuladores se levantaban  las medias para colarse en una foto que sólo los tomó del pescuezo para arriba, yo no me cuelgo del cogote de nadie. Ganó Jure y ojalá podamos coincidir en el futuro que el cambio que la gente procura se hace con decencia, con la gente y no con los de siempre.