F Pido la Palabra: Fondos Buitres

lunes, 16 de junio de 2014

Fondos Buitres

El KOT no puede ocultarse

Los especuladores no perdedonan, ni aquí ni en el mundo entero. No tienen alma.
El golpe fue tremendo. Un directo a la mandíbula y el país, como Maravilla Martínez ante Cotto, ha sufrido el revés con contundencia. 
La única diferencia es que el Gobierno no puede alegar sorpresa, porque dos fallos anteriores daban puntos favor a los fondos buitres y poco, o mejor dicho nada, podía esperarse de la Corte de los Estados Unidos.
Ahora en lo jurídico queda una sola instancia, dificultosamente posible: la petición de reconsiderar el fallo del juez Tomas Griesa, denegado en esta instancia, puede ser recurrido con un pedido de reconsideración que en escasas situaciones resultan aceptados. Firme el fallo deberemos afrontar el pago de 1.330 millones de dólares, al contado y en plazo perentorio, a los  capitales especulativos sin color de origen.
Curiosamente, esta decisión de la justicia norteamericana sucede a las deliberaciones realizadas en Santa Cruz, Bolivia, por el Grupo G77 + China, que en uno de esos capítulos aborda el pago de las deudas eternas denunciando el sometimiento de los países poderosas sobre las nacionales en vías de desarrollo o todavía sumergidas en la miseria.
Deuda externa y pobreza son dos realidades que van de la mano, realidad que hace que los humildes del mundo sostenga el buen pasar de los pícaros.
Argentina en los últimos diez años, es decir en el transcurso de la pretendidamente “Década Ganada”, ha desperdiciado la oportunidad de, habiendo hecho buen uso de los excedentes obtenidos por el buen andar de los comodities, corregir las desigualdades aplicando equidad en la distribución de la riqueza e igualdad de oportunidades.
Sin embargo el jubileo fue aplicado para revivir el Estado sobredimensionado, el descontrol de las cuentas públicas y la contención de los votos cautivos mediante subsidios a la precariedad, cuando hubiese correspondido generar fuentes de trabajo, salario y dignidad.
Debo decir con claridad que más allá de la responsabilidad que al kirchnerismo le cabe, el endeudamiento nos aplasta desde hace treinta años, echando sus raíces en la última dictadura, fortaleciéndose con el neoliberalismo cavallista de los noventa, reflotado después del menemismo por el mismo maestro ciruela y aun latiente fruto de no haber tomado la deuda por las astas, porque para el oficialismo de hoy, desde su sol naciente en el 2004, fue más importante  especular sosteniendo el modelo que refundar la República.
Ahora, en el camino por el que vamos, poco queda por hacer. Como era de presumir, Estados Unidos ha desconocido la existencia de Los Fondos Carroñeros, aquellos que operan en las
economías de todo el mundo detectando una deuda impaga y saldándola ante el acreedor.
Luego de ese paso, presionan al país que emitió el título para lograr sumas más elevadas que
la deuda original, incluso bajo amenaza de llevarlo ante un tribunal.
Son aves de rapiña que compran bonos viles a precio módico, papeles lanzados al por Estados con problemas económicos  financieros, grupos rapaces que no dudan en llegar a instancias judiciales e dudoso valor pero efectivo cobro que los llevan a obtener sumas multimillonarias. Ese es nuestro caso.
Como consecuencia, los mil trescientos treinta millones de verde que los argentinos deberemos hacer efectivo, cargará su peso sobre las espaldas de los más débiles. El Gobierno no tiene dólares y de algún lado deberá obtenerlos. Aumentará entonces la inflación, caerá aún más el consumo y los perjudicados serán los pequeños empresarios, quienes viven de un salario que se destruye día a día y, mucho más todavía, aquellos que continúan sumergidos en la marginalidad.
El mandoble de la Corte norteamericana nos dejó boca arriba y mirando brillar las luces. Negar el KOT es imposible y para salir no hay que hacer fintas ni engaños, hay que aceptar el fracaso y la torpeza para dar un giro de ciento ochenta grados porque el país y su gente no pueden esperar.