Soluciones de fondo, no curitas.
Como lo anticipé durante la celebración del Primero de Mayo,
pedimos una audiencia con Débora Giorgi, Ministra de Industria de la Nación, y
ayer estuvimos con ella, trasladándole nuestra preocupación y la de todos los
cordobeses, ante la grave crisis que afecta a la industria automotriz, cuya
incidencia en la economía de la provincia es vital, no resiste mentiras ni es
posible negarla o esconderla.
No es necesario describir la desazón de los autopartistas ni el
desánimo de los miles de operarios suspendidos.
Ayer pudimos conversar, junto a Nancy Lizzul y Santiago Clavijo,
legisladores de nuestra bancada en la Unicameral.
Débora Giorgi, acompañada por sus asesores de gabinete y por los jefes
de los bloques parlamentarios oficialistas, el senador Miguel Angel Pichetto, y
la diputada Juliana Di Tullio, opinó que
la crisis del sector automotriz es “coyuntural” como consecuencia de la
disminución de la demanda de Brasil y la retracción del mercado interno,
afectada por la suba de los precios de las automotrices y concesionarias.
Cómo todos saben la prórroga del acuerdo con Brasil vence el 30 de
junio y -confirmo Giorgi- será renovado por un año hasta la misma fecha de 2015,
medida que, aunque insuficiente, contribuiría a remontar la crisis del sector
que mantiene suspendidos a 12 mil trabajadores.
En la entrevista, dejamos en claro por qué es necesario declarar la
emergencia industrial en Córdoba y hemos vuelto a insistir que otorgar créditos
para la compra de vehículos, como publicita De la Sota, es sólo una curita.
Durante la conversación con la responsable del sector productivo
argentino, reiteramos que la situación del trabajo está muy comprometida, que
la economía se está congelando y la principal tabla de ajuste sigue siendo el
salario. Es impensable, dejamos en claro,
que en una Argentina que tuvo tantos ingresos de recursos hoy estemos
mirando cómo las terminales automotrices y las empresas achican costos bajándoles
el sueldo a los trabajadores.
Quiero destacar la
predisposición de la funcionaria nacional, porque en una semana respondió a
nuestro pedido de audiencia, mientras que estamos esperando todavía respuesta al
pedido que le hicimos hace 20 días al
ministro de Industria provincial, Martín Llaryora.
