Córdoba en
Blanco y Negro
Una columna no muy nutrida pero estremecedora arrancó en Colón y La
Cañada para llegar hasta la Plaza de la Intendencia reclamando por el posible
cierre de las actividades plásticas en las escuelas provinciales. Y con una hidalguía
que conmueve los maestros aplicados a esas disciplinas no sólo expresaron que
temen por sus fuentes de trabajo, sino que, y es lo que más les preocupa, fruto
de la torpeza de un Gobierno que no puede conciliar sus cuentas el saber crear,
el imaginar, el ponerle colores a la vida, será cercenado por el ajuste
delasotista.
Bajo el signo del luto, nació entonces una Asociación de Docentes Plásticos,
dispuestos a dar batalla.
Terminar con “trabajo manual” –así se llamaba cuando iba a la
primaría-, no es nuevo. Hace siete años que progresivamente intenta el modelo neo
menemista de Schiaretti y De la Sota achicar la oferta de los cargos suplentes
de educación plástica, tanto que en los cupos anuales por sorteo sólo se
ofrecen diez vacantes.
Y por si fuera poco, el negro, la oscuridad, que hasta ayer solo teñía
la realidad del gobierno de Ramón Mestre, salpicó a su socio y amigo, aquel con
el que comparte almuerzos periódicos para sostener el bipartidismo. CBI es una bola de nieve imparable y del Dino saltó a calle Ituzaingó; de Ituzaingó a Villa María; de Villa María a Baccar y de Baccar
a Blinbox y de Blinbox a Blicen, en el tercer piso del Patio Olmos, última
etapa, al menos hasta ahora sino se modifica la hoja de ruta, de un delictivo
rally que un par de vivos han corrido llenando el tanque con plata pública.
Todo obra de tipos que sonríen y acusan a quienes los acusan, cuando en realidad son ellos quienes
meten miedo y dan vergüenza.
Hasta ayer nomás Pablo Michelini era director general de Asesoría
Fiscal del Ministerio de Finanzas de la Provincia. Las últimas investigaciones
lo involucraron como partícipe de Blicen, mesa de dinero no autorizada, y junto
a otros once imputados con la “barrera” baja, deberá responder por presuntas fechorías.
Elletore, mientras el futuro para Unión
por Córdoba se pone negro, al menos debería permitir que sus cachetes se sonrojen.
Pero ponerse colorado, no es virtud de los deshonestos.
Tampoco de los improvisados. A Ramón Mestre Juniors los vecinos de la
zona de El Tropezón lo siguen insultando en arameo porque los dejó a pata desde
que implementó un servicio de transporte urbano que sólo le sirve a los
bolsillos de sus socios correntinos. Sin embargo, en lugar de responderles a
esos vecinos, aunque sea escuchándolos, todos los cañones municipales apuntan a
lograr que el Festival del Pan Criollo, el domingo en el Parque Sarmiento, sea
una masa. Demasiado poco para vecinos de una ciudad que él ha devastado y que
seguirá devastando, porque nada le interesa más que seguir lucrando, aunque
Ostanelli se haya ido y Jiménez haya asumido el papel del "Capitanich" cordobés
que trata de justificarlo todo.
Por fortuna, no todo es blanco ni negro. Tampoco gris. Estoy
convencido que si nos lo proponemos, el futuro cordobés viene en colores.