F Pido la Palabra: Adivina, adivinador

lunes, 5 de noviembre de 2012

Adivina, adivinador

Ya todos saben que vos sos un caradura!

Aunque para muchos la honestidad y la transparencia son cualidades perimidas, casi obvias, nosotros seguimos trazando una raya en el piso para poner de un lado a los honestos y del otro a los deshonestos.
De este último tipo de animales sueltos los hay de todo pelo y color, pero algunos han sido tan bárbaros a la hora de ejercer el poder concedido por quienes con su voto le otorgaron confianza, que a la vuelta de la vida, pasado el viento que los puso como el mejor en el lugar en donde nunca debieron haber estado, no pueden salir a la calle, pasear por la peatonal, sentarse en la mesa de un café, ir a la cancha ni disfrutar de un domingo en familia en un restaurant de la ciudad. No les alcanzan los lentes oscuros para esconder la desfachatez y por eso cuando salen a la calle se esconden detrás de los vidrios polarizados de sus coches, con las ventanillas bien altas y su orgullo por el suelo.
Recuperado en el tiempo por una radio de Córdoba que logró sacarlo de su madriguera al cabo de muchos años, el responsable de la fenomenal deuda que la Municipalidad de Córdoba pelea con TECSA por la mentirosa ciudad virtual con 24 horas de atención que supieron vendernos, agradeció hoy que se hayan acordado de él, que le hayan dado la oportunidad de responder “después de un largo tiempo de ausencia pública”, según confesó.
No alcanzó el esfuerzo por meterlo preso. La condenó la sociedad. 
Es tan obvio a quien aludo, que, sin siquiera pronunciar su nombre, porque de hacerlo mi colon irritable no lo soportaría, me voy a limitar a recordar que por incapacidad e inconducta terminó su gestión “desgobernando” Córdoba desde el Jardín Botánico; que no hubo un cordobés que no deseara su alejamiento y que no hubo un cordobés, ni siquiera los que lo acompañaron en sus actos cuasi delictivos, que saliera a defenderlo.
Guarecido en un countrie, oculto en su estudio; agazapado y escondiendo su culpa esperó diez años para salir a mentir tratándo de sacarse los piojos de encima.
"Desconozco los motivos de por qué las defensas judiciales de la ciudad no se han llevado adelante. No sé si son omisiones o judiciales (...) Es muy extraño que se llegue a esta cifra, a las apuradas, y al final de la gestión de una ciudad", dijo el caradura.
Una década no limpia el pasado de este atorrante, escapado del traje a rayas porque la justicia sigue sin ser Justicia. En Córdoba va en cana un ladrón de gallinas, pero anda suelto un choro con prosapia trucha.